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Duatlón Sopelana

Cómo empezar un post es algo realmente complicado para mi
cabeza, nunca se me ha dado bien, y empezar un Blog peor aún. Así que como
intente lo que intente no tengo fé en que quede de todo contento…empezaré
directamente con el desarrollo.
Lluvia. Si, lluvia, así es como empiezo, y es que para poner
en situación a quien lea esto es la mejor forma de definir la temporada que
llevamos desde (que yo recuerde) Nochevieja. Creo que el 16 de Febrero es de
los pocos días que no ha llovido en todo el dia (por no decir el único) este
año. Con lo cual, mi deseo de entrenar no ha podido llevarse a cabo como me
gustaría, sí, se que no es una excusa, pero para hacerse a una idea, me levanto
a las 6 y media para ir a nadar de 7 a 7 y media y seguido a trabajar de 8am a
6 y 15 pm y de 7pm a 9 y media pm realizo un cursillo extra, con lo cual, no
solo apenas tengo tiempo, sino que para esas horas ya no puedo ni con mi alma.
(Por suerte acabo este miércoles y podré dedicarle más tiempo a esto otra vez).
Total, ahí me encuentro yo, en Sopelana, sin apenas haber
entrenado, y lo poco, de mala manera (muy poco inteligente meterse 50km el día
anterior de la competición…segundo error). No obstante, esto es una primera
toma de contacto, así me lo tomo, no me marco grandes expectativas, simplemente
es mi primer duatlón, y sé que no puedo ir a abarcar nada que me pase factura
más adelante (acabo de recuperarme de un esguince metatarsiano por forzar en
otra prueba). Así que, lo más importante es mantener la cabeza clara y no
dejarse llevar y acabar forzando la máquina.
Dicho esto, me encuentro en la línea de salida con otros
tantos triatletas entre los que se encuentra mi hermano (a quien no tengo
esperanza de seguirle el ritmo ni 500 metros) y otro chico del equipo, (Trirunners
Getxo), Borja, que como yo, tampoco tiene intención de forzar la máquina y que está
simplemente probando por primera vez. Justo a pocos segundos de la hora de
salida, me doy cuenta que mis gafas de sol se las ha quedado Andrés (mierda!)
Suena la sirena, salimos todos con la emoción de empezar a
movernos, como esperaba, mi hermano ya se empieza a adelantar poco a poco,
ánimo por él, se lo está planteando bien. Poco a poco vamos avanzando por la
primera vuelta del circuito, todo parece ir bien pese a los kilómetros de ayer
. Acabamos la primera vuelta, todo bien, sólo hay que seguir como hasta ahora,
¿quizá pueda apretar un poquito y alcanzar a David? Bah, para qué, el se ha
estado preparando, ve a tu ritmo o en la bici te pasará factura, calma y sigue.
Me dice mi cabeza mientras corro el recorrido que ya conozco…”Dorsal alante!!”
me recuerda un juez que además motiva a los corredores. Parece que llegamos ya
a la T1, y aún me siento fresco!
Para sorpresa, “alcanzo” a mi hermano en Boxes, que tiene su
bici a 3 puestos que la mía, y lo entrecomillo porque para cuando me he puesto
el casco, ya se escapa; sin intención de cogerle, me cambio las zapatillas, y
salgo corriendo. Me dan el visto bueno para montar en la bici, lo hago,
torpemente encajo las calas (siempre se me ha dado de pena) y arranco para la
carretera. Bebo en cuanto puedo, ya necesitaba un traguito, según coloco el
bidón, aparece Jose con su cámara “Vamos Docal! Tu hermano está ahí delante!”,
me embalo y gano unas cuantas posiciones, eso sí con los ojos soltando lágrimas
por doquier, ahora es cuando echo en falta mis gafas de sol. Pero en la primera
cuesta veo que un par de los que acabo de pasar me pasan como si nada, “hay que
meter muchas mas horas de bici” me digo para mi mismo.
Y básicamente así durante todo el trayecto de bicicleta,
bajadas muy rápidas que me ayudan a rascar segundos, y cuestas en las que me
cuesta subir, intentando levantarme del sillín sin éxito porque los gemelos
empiezan a hacer de las suyas y no puedo dar dos pedaladas sin que note que se
me van a subir…finalmente el grupillo con el que iba se me escapa ya en los
últimos kilómetros, donde un coche se me cruza (pensaba que tendríamos tráfico
cortado, pero solo parcialmente) y ya no les puedo alcanzar, estoy solo. Y así
hasta la segunda transición, donde según me cambio de calzado (que bien he
hecho en ponerle gomas con cierre a las zapatillas de correr), empiezan a dar
guerra los gemelos.
Salgo de Boxes y empiezo a correr, como si fuese corredor de
marcha, apenas puedo hacer el juego de la zancada sin que se me suba el
gemelo…”bueno, pues así poco a poco hasta que calientes…” me digo para evitar
emocionarme y que se me acabe de subir…ya había visto a un par que tuvieron que
abandonar por ello, no quería ser uno más. He venido a acabar, al menos
consigue eso.
Finalmente parece que puedo empezar a moverme como un
corredor normal, ya puedo ir alargando la zancada y cogiendo ritmo, de hecho,
ya puedo alcanzar a dos que me han pasado en los primeros metros, ánimo, ya
sólo queda 1km .
FIN. Llego a meta, paro mi cronómetro, marca 1h17min, bueno,
mi tiempo límite me lo había puesto en aproximadamente 1 hora y 20 minutos si
todo iba bien…eso sí, un tiempo muy mejorable, habrá que empezarse a tomar esto
en serio, porque ya me he marcado un punto, y como siempre he dicho:
“SIEMPRE  ADELANTE”, ya sólo se puede
mejorar.

Entrenador Nacional de Triatlón Entrenador Personal Entrenador de Trail Running

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1 Comment

  1. Animo para el siguiente!!! Yo estuve corriendo también en Sope y es uno de los sprint más durillos en cuanto a recorridos. Donde más se marca diferencia es en la bici, así que si le metes un poco de caña terminarás mejorando tiempos.
    Lo dicho ánimo y a machacarse. Ke se jodan las piernas….

    Asier.

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