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Mi planificación anual

Se ve que alguno que otro se ha sorprendido repasando el diario de entrenamientos semanales que he ido subiendo. Me comentan que como es que meto series desde tan pronto y si tenía alguna competición en febrero o marzo (que en marzo si que tuve la Kangas mountain, pero bueno). La razón no es una competición, ya que mis tres grandes objetivos del año son el Bilbao Triathlon como puesta a punto, Triathlon Vitoria como pico de forma para hacer sub 5h  y el Triatlón MD de Medina de Rioseco para acabar con buen sabor de boca el año y como posible revancha si algo sale mal en Vitoria. La razón de porque estas semanas entreno así es ceñirme a una planificación inversa.

¿Que es la planificación inversa?

Como queda claro por su nombre, se trata cambiar la planificación tradicional que consta de un primer periodo de Base en el que se acumula mucho volumen a una intensidad más baja para luego meter más intensidad (series, etc…) de cara a la competición.
En este caso, se comienza el entrenamiento con entrenos de calidad a alta intensidad, trabajo de fuerza potente en gimnasio, etc…pero con menos volumen, para más adelante ir afianzando ese trabajo alargando las distancias y afincando los ritmos de competición, para acabar metiendo más volumen a bajo nivel ya casi al final cuando se van acercando las pruebas…

Puede sonar muy atractivo, pero la verdad es que es también algo peligroso. Es muy inadecuado para gente que sea “nueva” en el deporte, y se recomienda más para gente que lleve ya al menos un par de añitos trabajando de manera seria ya que hay un riesgo alto de sobreentrenamiento o lesión por sobrecarga.

¿Por qué utilizo la planificación inversa?

Entonces, si es arriesgado, ¿por qué jugársela a hacer planificación inversa si no soy profesional ni nada similar? ¿Por moda? ¿Experimento? No, básicamente porque con los años me he dado cuenta que es lo que mejor me viene y mejores resultados me da (el año pasado se vio claro por ejemplo con la maratón de Donosti, donde me pasé corriendo gran parte del año por monte a intensidades altas y luego fui bajando el pistón de cara a la maratón), pero a parte, hay varios factores que me llevaron a tomar la decisión:

  1. Horarios laborales: Seguramente el más decisivo, ya que del 15 de Junio al 15 de Septiembre tengo jornada intensiva (8-14h) lo cual me deja toda la tarde libre para entrenar, posibilidad de hacer sesiones largas, etc que de normal durante el año es inviable más allá de los fines de semana y los viernes (que tambien trabajo de 8 a 14h)
  2. Horarios diurnos: Ligado a los horarios laborales, las horas de día. Gran parte del año para cuando salgo de trabajar ya es de noche, y es un poco peligroso salir con la bici sin luz y para correr hay un mayor desgaste mental.
  3. Clima: Seguimos hilando, y es que en Bilbao, no gozamos precisamente de un clima veraniego…Muchos (MUCHOS) días de lluvia, frío etc, que son evitables en verano
  4. Año previo: Esto es lo que hace que sea un poco una “falsa periodización inversa”, ya que por lo general, antes de empezar una temporada acabo la anterior con una maratón o similar, que la trabajo a intensidades más bajas y con mayor volumen, lo cual hace un poco de Base para el año que viene…
  5. Respuesta mental personal: Me cuesta mucho menos mantener niveles altos a principio del año cuando tengo la mente algo más fresca y me es más facil hacer entrenos fuertes…
  6. Respuesta física personal: Con el tiempo he ido viendo como me es más fácil trabajar de esta manera de cara a alcanzar ritmos, etc…

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